Cuidado con los transportes de muebles

La semana pasada pedí un escritorio estilo Luis XVI para el despacho de mi marido. Un regalo de aniversario que esperaba que fuera increíble porque siempre ha querido uno y bien por economía o bien por pensar que era un capricho que no necesitaba siempre acababa dejando pasar. Yo estaba emocionadísima y lo tenía todo perfectamente milimetrado para que los del transporte vinieran cuando él no estaba y nos diera tiempo a colocarlo y ponerle un lazo enorme rojo que había comprado en la mercería así que os podéis imaginar la casa que se me quedó cuando llegó con dos golpes en un lateral que se veían a tres kilómetros de distancia.

Resulta que la excusa de los transportistas fue