Muebles de Forja

Aunque nunca han pasado de moda, hubo un tiempo en el que los muebles de forja parecían haber quedado aparcados en un segundo plano. A pesar de que seguía habiendo fans de este tipo de mobiliario, la mayoría de las tendencias actuales descartaban este tipo de material para los muebles por tener una estética demasiado clásica y anticuada. Sin embargo, con la llegada del movimiento “vintage” parece que están volviendo a pegar fuerte, y ahora hasta las grandes superficies como Ikea cuentan con modelos de camas, cabeceros, sillas y mesas de forja en su catálogo.

Ahora bien, una cosa es el mueble cuya estética “recuerda” al clásico mueble de forja y otra muy diferente es el “verdadero” mueble de forja. Para aquellos que no están muy puestos en el tema os diré que la diferencia básica es la firmeza, la durabilidad y la calidad del mueble. Mientras que los muebles de forja jamás se rompen, siendo esta una afirmación generalizada y pudiendo haber excepciones, el mueble que imita la forja es un mueble que puede sufrir desperfectos y estropearse como cualquier otro tipo de mobiliario. Y, por supuesto, si no sabemos diferenciarlos, podemos notar enseguida si hablamos de uno o de otro por el precio. Mientras que el mueble de forja tiene un precio bastante elevado, el otro es mucho más asequible. Pero no creáis que esto es así sólo por la imagen que da un verdadero mueble de forja, sino porque para fabricarlo hace falta un experto artesano que sepa trabajar el metal y muchas horas de trabajo.

Uno de los mejores comercios especializados en este tipo de mobiliario es Kalma y Violeta, donde podemos encontrar estantes de pared de estilo nórdico, camas infantiles vintage, cabeceros de camas infantiles, mesas auxiliares y mucho más. Me gusta especialmente esta firma porque los muebles que tiene, de fabricación propia, tienen un estilo muy actual a pesar de mantener la artesanía típica de mueble de forja.

En la última feria de Biescas pudimos ver a grandes artesanos que exponían sus productos de forja, cestería y piedra, lo que denota que este tipo de decoración sigue vigente hoy en día y que muchos son los compradores que valoran el trabajo artesanal que tienen este tipo de productos.

Sentarse en forja

Ahora bien, hay quienes se preguntan a menudo si las sillas y los sillones de forja pueden llegar a ser realmente cómodos o no son más que meros artículos de decoración complicados de usar. Lógicamente, ante una silla de forja sin acolchado y otra de mimbre o madera siempre será más cómoda la de mimbre, pero la cosa cambia mucho cuando esa misma silla de forja cuenta con un asiento acolchado ya que entonces, además de comodidad, estaremos ganando en durabilidad, diseño y resistencia.

No obstante, una muy buena opción a tener en cuenta si contamos con el típico sillón de forja, es acoplarle un buen acolchado y una funda adaptada a las medidas del sillón. En Renueva tu Sofá encontraremos fundas de todos los tamaños y modelos para prácticamente cualquier sofá o sillón del mercado.

Sin embargo, el mayor consejo que puedo daros es que probéis dichos asientos. No os voy a negar que hay sillas de forja en las que puedes estar sentado 30 minutos cómodamente pero luego el metal, con sus formas, empieza a clavarse en la espalda, en las nalgas y en el trasero, y empieza a resultar bastante complicado seguir sentado en ella. Pero también es verdad que hay verdaderas obras de arte de forja comodísimas que cumplen a la perfección con la doble funcionalidad para la que han sido creadas: una funcionalidad estética y ergonómica.

Por tanto, si tenéis pensado comprar muebles de este tipo, además de que estéticamente sean lo que estáis buscando, la mejor recomendación que puedo daros es que los probéis, tranquilamente, sin prisas, y sabiendo exactamente qué es lo que vais a comprar desde el principio.