La decoración en la oficina

La decoración en la oficina

A pesar de que sea un error garrafal, la realidad es que son muy pocos los empresarios que realmente planifican la decoración de una nueva oficina a conciencia. Por regla general se entiende que es necesario comprar mesas, sillas de oficina, ordenadores e incluso reposa pies, pero normalmente el resto de componentes pasa totalmente desapercibido, lo que es un gran error por diversos motivos que vamos a desgranar a continuación.

Planing

No podemos empezar nada sin tener un buen planing de las cosas. Plantéate cuántos empleados trabajarán en dicha oficina y ve apuntando qué cosas básicas necesitarás: desde el número de mesas y sillas hasta el aire acondicionado o una mini-cocina con cafetera y máquina de agua. Piensa que todo lo que no incluyas ahora es factible de incluirse después pero siempre es mejor empezar con todo en su sitio.

Mobiliario

Una vez tengas claro ese planing puedes empezar a comprar mobiliario. Lo básico siempre serán las mesas de oficina y las sillas pero también puedes necesitar otras cosas como sofás para recepción o salas de espera, cajoneras, armarios archivadores y mesas tipo cafetería.

Antes de nada asegúrate de adquirir un mobiliario ergonómico porque, de lo contrario, luego tú y tus empleados notaréis las consecuencias. Para ello lo mejor es acudir a tiendas especializadas, prueba en Abisal Mobiliario, Mobiofic o grandes superficies como El Corte Ingles pero olvídate de comprar la primera y más económica silla que encuentres. No merece la pena.

Busca ideas

Si quieres ser original, llamar la atención del posible cliente y que tus empleados se encuentren a gusto en su lugar de trabajo, intenta decorar las estancias de manera agradable y actual. Así además de profesionalidad darás imagen de compromiso y responsabilidad. Aquí tienes algunas ideas para ir echando un vistazo.

Plantas

Las plantas siempre alegran cualquier rincón y si eres listo y pones plantas verdes que no necesitan demasiado cuidado obtendrás la imagen que buscas, a precio económico, sin complicarte demasiado la vida.

Errores Comunes

  • No separar las zonas de trabajo y relax. Si trabajamos en casa, lo ideal es que dispongamos de nuestra propia habitación para ello y, si no es posible, podemos darle independencia con biombos, estanterías o elementos similares. En una oficina como tal, sobra decir que espacio de trabajo y área de relax deben estar separados.
  • No tener sitio para el almacenaje. Acumular papeles sobre la mesa no solo ralentiza el trabajo, sino que da malísima imagen. En el espacio de trabajo tenemos que contar con muebles destinados al almacenaje. Esto no quiere decir que debamos sucumbir al Diógenes y una revisión de lo que podemos eliminar cada cierto tiempo será muy útil.
  • No tener buena iluminación. La luz natural es la más indicada para trabajar. Evitar la fatiga visual, sube la productividad, ahorra energía… Todo ventajas. Lo mejor es que los espacios de trabajo estén situados junto a grandes ventanales y, si hay que recurrir a luz artificial, hay que apostar por LEDs de bajo consumo (nunca con fluorescentes que parpadeen). Es importante diferenciar entre la iluminación general del espacio y la iluminación puntual en cada puesto.
  • No ocultar los cables. En un área de trabajo hay lámparas, impresoras, ordenadores… Mil artilugios que funcionan con numerosos cables. Para que no se vean, no solo por lo antiésteticos que son, sino también por seguridad, en una oficina lo mejor son los falsos fondos o las canaletas.
  • No elegir bien las mesas. La mayoría de las molestias a la hora de trabajar son por un puesto de trabajo incorrecto. Por eso, la mesa es importante y para que nos movamos bien, debe tener como mínimo por debajo un espacio libre de 70 centímetros de ancho y 65 de alto. Normalmente la mayoría de mesas del mercado (y más si recurrimos a un estudio que nos diseñe una) cumplen estos requisitos, pero si seleccionamos una pieza vintage o no hecha expresamente para trabajar puede que no lo haga.
  • No mimar las zonas de descanso. Aunque en ellas no se trabaje, son una parte fundamental de la oficina. No basta con un sofá y poco más. Es la zona en la que podemos ser más creativos decorando y debe fomentar que los empleados recarguen energía.