Viví en Lanzarote durante una época e hice esto con mi vivienda en la isla

Ya sabéis que España es uno de los países más turísticos del mundo y que tenemos zonas en las que se vive principalmente de esto. El turismo es la actividad económica principal en la costa mediterránea, en las Islas Baleares y en las Islas Canarias. Es precisamente de estas últimas de las que queremos hablar a lo largo de este artículo, ya que son ellas el prototipo de turismo que se viene buscando en España por parte de un turista internacional. Esto ha abierto opciones de negocio de todos los tipos, incluso para los particulares. Yo he sido uno de esos particulares y, si me concedéis un voto de confianza, os voy a contar mi historia.

Al poco de terminar mi carrera universitaria como ingeniero, me salió una oportunidad de trabajo excepcional en la isla de Lanzarote. Yo soy de Madrid y la verdad es que me dio bastante reparo tener que cambiar mi vida de una manera tan drástica, pero lo hice porque era una buena manera de comenzar mi carrera profesional y empezar a trabajar en lo que siempre me había gustado. No desaproveché la ocasión y acepté la oferta, así que me comencé a preparar para ese cambio de vida del que os hablaba y que me iba a deparar una fase nueva en mi existencia. La verdad es que siempre produce mariposas en el estómago todo esto, pero nunca hay que tener miedo de los cambios.

Las cosas en el trabajo funcionaron perfectamente desde el principio. Me sentí muy cómodo realizando la actividad para la que me habían contratado y también me empecé a llevar muy bien con mis compañeros, prácticamente desde el principio. La empresa para la que trabajaba me proporcionaba muchísima estabilidad y también operaba en el resto de las Islas Canarias, así que sabía que podía pasarme toda mi carrera laboral en esta zona del mundo. Cuando pasaron los años y continué teniendo la misma sensación, empecé a valorar la posibilidad de adquirir una vivienda en propiedad en Lanzarote. Al principio solo era una opción, pero terminó siendo una posibilidad muy real.

Lo hice, por supuesto. Vi una muy buena oportunidad de mercado en la adquisición de una vivienda en la zona que se adaptaba a lo que yo necesitaba y la verdad es que lo vi claro desde el principio. El banco no me puso demasiados problemas a la hora de obtener la hipoteca y eso me facilitó mucho las cosas para acceder de manera rápida a la vivienda, sin demasiados retrasos. La verdad es que me consideré muy afortunado porque no toda la gente joven de este país puede obtener una hipoteca con la edad a la que yo la obtuve. Y menos en los tiempos que corrían por aquel entonces, que eran los peores años de esa crisis económica que comenzó en 2007 y que se extendió hasta bien entrada la década siguiente.

Fue creciendo laboralmente poco a poco y la verdad es que eso me abrió otras oportunidades laborales. Me llegaron varias ofertas de trabajo del sector, pero la verdad es que desde mi empresa supieron retenerme bien. Pasé varios años en Lanzarote, pero me llegó una oferta irrechazable y tuve que hacer las maletas para cambiar de trabajo y volver a Madrid. Era otro comienzo, otra nueva vida… otro reto, en resumidas cuentas. Me pagaban bastante más y la verdad es que no me lo pensé en absoluto, aunque sí que es cierto que me dio bastante miedo el hecho de que dejara una casa en propiedad en la isla.

Desde el primer instante, mi cabeza compuso mil cavilaciones para saber qué hacer con la vivienda en una situación como en la que me encontraba. La cosa estaba clara: tenía una casa en Lanzarote, un lugar situado en una región turística como las Islas Canarias, a la que probablemente nunca iba a volver a catalogar como primera residencia. ¿Solución? Alquilar. ¿Cómo? Me puse a pensar en diferentes opciones y fue entonces cuando conocí Alohey, una entidad especializada en la gestión integral del alquiler vacacional de tal modo que quien alquila no tenga que preocuparse por nada. Veía una oportunidad perfecta incluso para hacer negocio y la verdad es que no quería dejarla pasar.

Todo fue bastante sencillo a partir de entonces. Lo único que tuve que hacer fue dejar las llaves de la casa a estos profesionales para que ellos se encargaran del resto. En apenas unos días, la casa ya estaba anunciada en su web y, como yo mismo esperaba, ya se había alquilado a una familia de turistas que viajaba desde Barcelona para pasar unos días en Lanzarote. Y yo obtuve unos ingresos extra que la verdad es que me venían de perlas para poder seguir ahorrando y buscar una nueva vivienda en propiedad en Madrid. No me podía quejar en absoluto. Todo me iba mucho mejor de lo que me había imaginado unos años atrás, cuando apenas era un universitario.

La escena se continuó repitiendo una y otra vez. Cuando la familia de Barcelona se marchó, llegó otra… y después, otra. La verdad es que era rara la semana en la que mi antigua vivienda no tenía algún huésped. Y eso le venía de perlas a mi bolsillo. La hipoteca de dicha vivienda, que yo seguía pagando porque ya sabéis que no queda otra en este sentido, se pagaba solamente con lo que recibía del alquiler y la verdad es que eso siempre supone un respiro para el bolsillo. Es lo que me permitía ahorrar algo de dinero sin privarme de nada a lo largo del día a día. Y tengo que decir que la calidad de vida que eso me daba era fantástica.

Reconozco que he tenido suerte 

No se puede negar que he tenido mucha suerte en mi vida con lo que os he venido contando hasta ahora. Un cambio de trabajo es algo que siempre te puedes encontrar, pero que el primero sea en las Islas Canarias, te compres una casa, te salga otro empleo mejor y después puedas alquilarla sabiendo el impacto que tiene el turismo allí no es poca cosa. Aunque es verdad que he trabajado y estudiado mucho hasta llegar a este punto de la vida, no puedo negar que también ha habido momentos en los que la fortuna me ha sonreído y por los que tengo que dar las gracias a lo que sea que gestione eso.

Los datos del turismo en Lanzarote siguen siendo muy buenos y eso está claro que me viene de perlas. De acuerdo con una noticia publicada en el Diario de Lanzarote, la isla aumentó un 2’2% el número de turistas recibidos en el mes de junio de 2025 con respecto a los datos del mismo mes del año anterior. Ni que decir tiene que esta es una muy buena noticia y que hace que yo cada vez tenga una mayor seguridad en lo que respecta a la rentabilidad del alquiler de la vivienda que tengo allí. Puedo estar muy tranquilo con estos datos y la verdad es que así lo estoy. Cada vez tengo más claro que hice muy bien a la hora de haber adquirido esa vivienda.

El caso es que voy a seguir teniendo una gran seguridad en lo que respecta a este tema, sobre todo porque ahora estoy viendo cómo la mayoría de visitantes que recibe mi casa son de origen extranjero y, por regla general, no para de crecer la cantidad de personas de este tipo que vienen a España y más concretamente a Canarias. En un artículo de Statista se mencionaron cuáles son las nacionalidades más comunes entre los turistas extranjeros en Canarias. Hay dos países que marcaron la diferencia por encima del resto. El primero es el Reino Unido, que seguro que entraba en todas vuestras apuestas. El segundo es también bastante evidente: Alemania.

Está claro que tengo que seguir manteniendo a buen recaudo esa vivienda. Y es lo que pienso hacer de cara al futuro. Lo que tengo claro es que no me voy a desprender de ella porque es perfectamente posible que, una vez que me jubile (para lo cual todavía queda bastante, no lo puedo negar) me vaya a vivir allí de nuevo. Desde luego, está claro que es una zona en la que merece la pena vivir. Y es que es una zona en la que la calidad de vida es inherente al propio terreno.

Mi caso es un poco particular pero estoy seguro de que no soy el único que ha tenido la necesidad de poner en alquiler una vivienda en Canarias por el hecho de que ya no se encuentra viviendo allí. La vida de hoy ya no es la que era hace algunos años, donde una persona podía tener más o menos claro dónde iba a residir durante el resto de su vida. Ahora, el mercado laboral es mucho más volátil y las personas trabajadoras tenemos más papeletas para que nos toque trabajar en diferentes ciudades o incluso países a lo largo de nuestra trayectoria profesional. Y eso da pie a historias como la mía.

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