La climatización, en el suelo

Resulta muy poco agradable pisar un suelo frio. Existen muchas personas a las que caminar descalza por su casa es la mayor de las comodidades. EstÔn deseando llegar a casa y quitarse esos zapatos para liberar sus pies. Sin embargo, el frío suelo, a veces impide el poder caminar descalzo por la casa. Aunque las alfombras estÔn muy bien y son muy decorativas, lo cierto es que, aparte de vestir la casa, son un auténtico nido para los microbios. En ellas se acumulan polvo, pelos, suciedad diversa como migas, etc. La solución para pisar un suelo cÔlido y confortable sin necesidad de recurrir a las alfombras reside en una buena instalación de climatización. El suelo radiante y refrigerante es una de esas soluciones que ofrece el sector de la climatización para mantener los hogares a una temperatura óptima.

Dentro de los múltiples sistemas de climatización existentes en la actualidad, que no son pocos, el suelo radiante es de los menos conocidos. No serÔ por su eficacia y eficiencia, puesto que supone un interesante ahorro energético. MÔs bien su menor popularidad, resida en la reforma necesaria para poder colocar el sistema de climatización en el suelo.

Puesto que somos un poco ignorantes en la materia, se nos ha ocurrido consultar con un profesional para asesorarnos sobre todo lo que debemos saber, respecto de este interesante sistema de climatización. Pedro CerdÔn lleva años al frente de una empresa de climatización y nos ha puesto al día de todo lo que necesitamos saber sobre esta solución innovadora para mantener nuestra vivienda con la temperatura adecuada. El suelo radiante y refrigerante es la combinación de dos sistemas que, hace unos años, se colocaban de forma independiente. En los últimos tiempos, se trata del sistema de climatización de elección en prÔcticamente todas las viviendas de obra nueva.

El suelo que mƔs luce: calienta y refrigera

Una de las mejores ventajas que proporciona el suelo radiante refrigerante es que aprovecha las propiedades térmicas del suelo para obtener un confort térmico eficiente y uniforme en un espacio. Se trata de un sistema de climatización que utiliza una red de tuberías que se instalan de forma uniforme debajo del pavimento de la vivienda. Su misión es distribuir tanto calor como frio. Estas tuberías transportan el agua caliente durante la temporada invernal en la que se utiliza la calefacción. Por el contrario, durante la época mÔs cÔlida, lo que transporta es agua fría o una solución refrigerante. Tanto el calor como el frío, se transfieren desde el agua que circula hacia el suelo y luego, irradia hacia arriba, de tal manera que proporciona una temperatura agradable en la estancia.

Su funcionamiento es bastante similar al utilizado para los sistemas de calefacción convencionales. Es necesario disponer de un equipo que regule la temperatura del agua, siendo la bomba de calor la que mÔs se recomienda.

Los tubos que componen la instalación del suelo, se instalan dentro del hormigón o el mortero bajo el pavimento. Este material ejerce como batería, absorbe o libera el calor, en función de si estamos en verano o en invierno. Es decir, el suelo, transmite la temperatura del agua al hormigón y este, al ambiente.

Precisamente en este punto, el de la transición, entra en juego la inercia térmica, que consiste en la propiedad que indica la capacidad que posee un cuerpo, para retener el calor y la velocidad en que lo transfiere o cede, o absorbe. Como ejemplo tomemos los radiadores convencionales de aluminio que poseen una inercia térmica muy baja, esto significa que se calientan rÔpido en cuanto se enciende la calefacción, pero se enfrían igual de rÔpido cuando se apaga.

Por el contrario, el suelo radiante, cuenta con un elevado nivel de inercia térmica. Al instalarse bajo el suelo, el serpentín por el que circula el agua, comienza a calentar la capa de mortero superior. A partir de ahí, el calor se distribuye de manera uniforme por toda la superficie, proporcionando una sensación de confort óptima. Esto también quiere decir que pude tardar mÔs en notarse el calentamiento o enfriamiento de la vivienda en comparación con un sistema de calefacción convencional, pero a su vez, significa que el calor o frío se mantendrÔ por un periodo de tiempo mayor tras su apagado.

Como sistema de climatización es una de las mejores opciones disponibles, debido precisamente a este aspecto: mantiene la temperatura durante mayor cantidad de tiempo.

La instalación de un suelo radiante refrigerante, se compone de los siguientes elementos:

  • Aunque las calderas de condensación son habituales, el sistema mĆ”s sostenible es la geotermia. Cualquiera de ellos es el elemento principal que se encarga de utilizar la energĆ­a adecuada para enfriar o calentar el agua.
  • Los colectores se encargan de que el agua circule por cada uno de los tubos que componen la instalación y hacer que esta, retorne. Este conjunto se compone por purgadores, vĆ”lvulas de llenado y vaciado, reguladores de caudal y termómetros.
  • TuberĆ­as de polibutileno que se ocupan de transportar el agua e irradiar la temperatura deseada. La instalación mĆ”s eficaz es en espiral.
  • Recubrimiento del suelo con un mĆ­nimo de treinta milĆ­metros de mortero y, posteriormente, con el suelo deseado. Aunque se puede utilizar cualquier material, se recomiendan las losetas, azulejos, mĆ”rmol, etc.

Para que el sistema funcione de forma correcta, cuenta con diversos parÔmetros y elementos que deben revisarse. Esto es esencial para conseguir la temperatura deseada y ahorrar en energía. El primero de esos parÔmetros es la temperatura exterior. Para que la respuesta del sistema sea mÔs Ôgil, hay que tener en cuenta que su velocidad de respuesta no es la misma que la de un radiador convencional como ya hemos comentado. También es necesario modificar la temperatura del sistema en función de la temperatura ambiente de la estancia. Esto se hace mediante la sonda superficial que se instala en el mortero y bajo el pavimento, estableciendo un mínimo de veintinueve grados en el modo calefacción y de diecinueve, en modo refrigeración.

Ventajas que ofrece el suelo radiante refrigerante

Las ventajas que ofrece este sistema de climatización no son nada desdeñables. La primera de ellas, el confort térmico que proporciona, siempre superior a otros sistemas, puesto que distribuye el calor o el frio de manera uniforme por toda la estancia. Debido a esto, se elimina la sensación de corrientes de aire y proporciona una temperatura constante. A diferencia de los sistemas de radiadores, la temperatura es homogénea en todas las estancias y habitaciones de la vivienda.

Por otro lado, la absorción de calor no se produce por ninguna vía aérea, por lo que no se genera ninguna corriente de aire frío molesta.

Otra ventaja reside en su eficiencia energƩtica, puesto que cuenta con un elevado nivel de inercia tƩrmica y su capacidad de almacenamiento tƩrmico es por igual elevada. Lo que se traduce en una alta eficiencia energƩtica, con el ahorro que ello conlleva.

El suelo radiante permite ahorrar mediante un consumo eficiente, puesto que trabaja a temperaturas mÔs moderadas. En invierno sobre los cuarenta o cuarenta y cinco grados y en verano en torno a los treinta. Por esta razón, una vez pasan veinticuatro horas desde que se enciende, el consumo se mantiene estable, reduciendo el gasto energético de la instalación. En lo que respecta a su mantenimiento, es bajo y presenta un mínimo índice de fugas.

Este ahorro energético se convierte en un ahorro económico. El uso eficiente de la energía y la capacidad de aprovechar las fuentes de energía renovables disponibles, como las bombas de calor, contribuyen eficazmente a reducir los costes.

No podemos olvidar el diseño interior, puesto que no requiere la instalación de radiadores o unidades de climatización visibles, el suelo radiante, permite una mayor libertad a la hora de disponer el mobiliario y elementos decorativos de las estancias. Es compatible con una amplia y variada gama de revestimientos para el suelo, como baldosas, madera, piedra, vinilo o laminado, entre otros, lo que brinda una excelente versatilidad en lo que a diseño respecta.

Como limitación encontramos la condensación. En condiciones normales, el sistema de refrigeración reduce la temperatura interior de una estancia en comparación con la temperatura del exterior. Sin embargo, cuando el ambiente exterior es en extremo cÔlido y húmedo, pueden producirse limitaciones en la capacidad del sistema para enfriar la estancia, lo que puede llevarnos a encontrar condensación.

Esto se produce cuando la humedad presente en el aire se enfría y se transforma en agua líquida al entrar en contacto con cualquier tipo de superficie fría. En el momento en que la humedad relativa del ambiente es elevada, se aumenta la posibilidad de que se produzca la indeseada condensación. En este punto, entre en juego lo que se denomina punto de rocío, que marca la temperatura en la que el aire se satura y se forma la condensación. Esto no quiere decir que el sistema deje de funcionar, pero no es conveniente bajar demasiado la temperatura, puesto que lo único que se logra de esta manera es que se produzca la condensación al reducir la temperatura del aire.

Para evitarlo, es esencial controlar y mantener la humedad relativa en los niveles adecuados. Por todo lo demƔs, como ya hemos visto, se trata de un sistema innovador y eficiente.

 

 

 

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