Arquitectura sostenible

La arquitectura sostenible gana terreno.

La arquitectura sostenible es una corriente dentro de la arquitectura contemporánea que pretende integrar las construcciones del ser humano dentro de su entorno natural y social. Reduciendo, de esta manera, la huella de carbono y el impacto de la actividad humana sobre el planeta.

Según un estudio realizado por la consultora PWC, 7 de cada 10 consumidores españoles expresan su deseo de llevar una vida más sostenible y respetuosa con el medioambiente. Esta voluntad está trayendo cambios en nuestro estilo de vida y nuestros hábitos de consumo. En lo que se refiere a la ropa que vestimos, se ha apreciado un auge en la compra de prendas de segunda mano, que le dan una segunda vida a la ropa que ya no utilizamos. Respecto a la alimentación, nos preocupamos más por consumir producto fresco y de proximidad. Por otro lado, poco a poco, estamos eliminando los plásticos de nuestra vida. Sustituyéndolos por envases menos dañinos para el planeta.

Esta preocupación por cuidar la Tierra también se expresa en el tipo de viviendas en los que queremos vivir. Una responsabilidad que han cogido en sus manos un buen número de arquitectos alineados en tono al movimiento de la arquitectura sostenible.

Los arquitectos de Azalea Mediterranean Homes, una promotora de obra nueva de Alicante, que defiende y practica la arquitectura sostenible en sus trabajos, opinan que la búsqueda de la sostenibilidad en la construcción ya no solo obedece al presente, donde vemos fenómenos ante los que no nos podemos quedar impasibles, como los efectos del cambio climático; sino que se hace, sobre todo, pensando en el futuro. Con la intención de dejar un planeta mejor a las generaciones que vienen.

La arquitectura sostenible, tal y como se practica en la actualidad, no está reñida con la calidad y la estética. Al contrario. Se construyen edificios que satisfacen las necesidades del hombre moderno, al tiempo, que se pretende dañar lo menos posible el planeta.

Qué es la arquitectura sostenible.

El objetivo de la arquitectura sostenible es reducir el impacto medioambiental, ya no solo en la construcción de un inmueble, sino en toda su vida útil. Esto abarca varios aspectos, que van desde los materiales utilizados y la forma de construir, hasta la integración del edificio en el entorno natural. Todo ello, sin olvidar la eficiencia y ahorro energético. Una de las principales fuentes de contaminación del planeta.

En cuanto a los materiales de construcción que utiliza la arquitectura sostenible, se aprecia una preferencia por componentes reciclables y renovables. También se apuesta por el uso de materiales de proximidad, que impliquen una reducción de la huella de carbono, generada por el transporte. Este enfoque contribuye a activar la economía local y la economía circular, que son fuentes de riqueza que dinamizan la economía.

Alcanzar la mayor eficiencia energética posible es otro de los retos que ha asumido la arquitectura sostenible. En Europa, los edificios y la vida que se desarrollan en ellos generan el 36% de los gases de efecto invernadero que se vierten a la atmósfera. Desde los planteamientos de sostenibilidad se busca reducir todo lo que se pueda el consumo energético, sin que ello implique renunciar a la comodidad. Esto se consigue reforzando el aislamiento térmico y acústico de los edificios, aprovechando los recursos naturales como la luz solar, mediante una correcta orientación y diseño de los edificios, y potenciando el uso de energías renovables, como los paneles fotovoltaicos.

Por otro lado, los edificios de los hombres deben estar integrados en el espacio natural que los rodea. Principalmente, si se encuentran rodeados de naturaleza. Intentando, no solo no romper el paisaje, sino comprometiendo a los habitantes y usuarios, a preservarlo, dentro de sus posibilidades.

El origen de la arquitectura sostenible.

A finales de los años 70, del siglo pasado, a raíz de las crisis del petróleo, se apreció un aumento de la conciencia medioambiental y del intento de reducir la dependencia respecto a los hidrocarburos, que salpicó de lleno al colectivo de la arquitectura. Sin embargo, como señala un ensayo sobre arquitectura publicado en la plataforma Scribd, no se puede hablar de arquitectura sostenible hasta que el ayuntamiento de Londres, presidido por el alcalde Norman Foster, promovió la construcción de una serie de viviendas sociales que buscaban reducir el consumo energético, aprovechar la utilización de la luz natural, y un uso más razonable del espacio, promoviendo dependencias diáfanas.

Unos años antes, en 1979, el arquitecto Edward Mazria publica el libro “The Passive Solar Energy Book” en el que ahonda en técnicas como la calefacción solar pasiva y el concepto de la masa térmica, que influye en la orientación y diseño de los edificios.

El concepto de “desarrollo sostenible” no se empieza a utilizar hasta que la presidenta de Noruega, la laborista Gro Harlem Brundtland lo introduce en la ONU a través de una histórica ponencia que se llamaba “Nuestro futuro común” y en la que hablaba de la responsabilidad global, que atañe a todos los países y a todas las autoridades públicas y agentes privados, por no malgastar los recursos del planeta.

A partir de 1987, el concepto “arquitectura sostenible” empieza a hacerse conocido entre los arquitectos de todo el mundo. Los cuales lo enfocan, ya no solo desde la búsqueda de la eficiencia energética, sino desde una perspectiva más amplia, que pretende reducir el impacto ambiental de los edificios durante todo su ciclo de vida.

Las 7 características.

Aunque hay textos que hablan de los 10 principios fundamentales de la Arquitectura Sostenible, el blog de la empresa energética Endesa define este movimiento con 7 características principales. Son estas:

  1. Cambio de actitud. Lo que posibilita la irrupción y crecimiento de este movimiento es un cambio de actitud por parte de un grupo, cada vez más numeroso, de arquitectos. Los cuales ya no se mueven solo por criterios estéticos o económicos, sino que tienen en cuenta aspectos como el coste medioambiental.
  2. El ciclo de vida. Este es uno de los conceptos claves que maneja la arquitectura sostenible. El diseño de los edificios no se plantea solo por lo que supone la construcción, sino por los efectos que va a generar el edificio durante toda su vida útil e, incluso, cuando esta termina. Cuando se procede a su demolición.
  3. Arquitectura híbrida. Se trata de un enfoque que aprovecha los últimos avances en cuanto a materiales y técnicas de construcción sin enfrentarlos al cuidado del planeta. Se busca, con ello, que los ciudadanos y la sociedad protejan la naturaleza sin que ello implique renunciar al confort y a las comodidades que trae consigo el avance de los tiempos.
  4. La integración en la naturaleza. Este es un aspecto estético y funcional que caracteriza la arquitectura sostenible en la actualidad. Desde aquí, ya no solo se busca que los edificios no rompan los parajes naturales en los que se levantan, sino promover espacios verdes en las ciudades mediante la construcción de jardines verticales y cubiertas verdes en las azoteas.
  5. La eficiencia del espacio. Se trata de utilizar el espacio disponible de una manera más responsable. Desde aquí, frente a los altos rascacielos de antaño, se diseñan edificios más bajos, con los techos de las viviendas menos altos, que permitan un mejor acceso a las comunicaciones y suministros, sin malgastar materiales en la altura.
  6. Uso de la luz natural para ahorrar energía. Esta es una característica de la arquitectura sostenible, antes, incluso, de que recibiera este nombre. El aprovechamiento de la luz natural permite iluminar internamente las viviendas, emplear menos esfuerzo en calentarlas y crea espacios más agradables para vivir en ellos.
  7. Reducción de residuos. Este punto tiene en cuenta ya no solo los materiales que se van a utilizar en la construcción, sino el uso que se vaya a hacer de ellos una vez que el edificio ya no sea útil. Buscando el reciclaje y/o reutilización de los mismos.

Tendencias.

La arquitectura sostenible está cada vez más en boca de los arquitectos. Lo que está haciendo que se pongan en marcha proyectos interesantes. Dentro de estos proyectos podemos apreciar algunas curiosas tendencias.

Una de ellas es la construcción industrializada. Por la cual, una parte de los elementos del edificio viene de fábrica. Tabiques, muros, etc. Esto, aparte de que agiliza los tiempos, reduce la cantidad de residuos que se generan en la obra.

El diseño biofísico es otra de las tendencias en alza. Consiste en integrar los edificios en el entorno natural que los rodea. Para ello se utilizan materiales como la piedra o la madera, compaginados con la presencia de elementos vegetales. Una construcción atractiva que tiene una alta aceptación en el mercado.

El diseño bioclimático es otra de las tendencias que están cogiendo fuerza. Con este diseño no solo se potencia la eficiencia energética, sino que se busca el aprovechamiento de todos los recursos naturales que se tengan al alcance, incluyendo la reutilización del agua de lluvia.

La arquitectura ecológica pone de manifiesto que el hombre, si se lo propone, puede vivir en armonía con el planeta, sin verse obligado a dañarlo.

 

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